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BAYREUTH 2006
Siegfried

Por María Porras
 
Director musical:
Christian Thielemann

Director de escena: Tankred Dorst
Escenógrafos:
Frank Philipp Schlößmann
y Bernd Ernst Skodzig



Siegfried: Stephen Gould
Mime: Gerhard Siegel
Der Wanderer: Falk Struckmann
Alberich: Andrew Shore
Fafner: Jyrki Korhonen
Erda: Mihoko Fujimura
Brünnhilde: Linda Watson
Voz del pájaro del bosque:
Robin Johanssen
Alberich junto a su hermano Mime, Fagner (aun vestido de gigante) yace en la cueva herido de muerte y los dos hermanos ya están buscando el oro.
     

El tiempo sigue muy agradable en Bayreuth, unos 16 - 18 grados y lluvias alternando con sol, así ha estado toda la semana. Nos damos un paseo por el Bayreuther Festspiele, por la mañana, y hay gente frente a la taquilla sentados allí, arropados con sacos de dormir y vemos que también tienen termos para tomar café o té, tienen pinta de lleva mucho tiempo allí, esperan que alguien acuda a devolver sus entradas, las taquillas están en frente de la tienda de música, libros, postales y recuerdos. En esa zona hay movimiento de gente durante toda la mañana, tampoco faltan alli los que buscan entradas sueltas y exhiben un cartel que dice: “Suche karten”, (compro entradas). Estos carteles son bien curiosos porque la gente no se limita a buscar entradas para una función completa. No, ellos las buscan por actos también, por si acaso, lo importante es conseguir algo. De tal forma que si uno se siente mal durante uno de los actos siempre puede salir, hacer un cálculo y vender lo que queda de la ópera.

Ha llovido tanto en los ultimos días que algunos, hartos de que se les empape el cartel, lo llevan plastificado.

En otros teatros del mundo yo he visto que cuando llega el descanso y sales, a toda prisa, porque quieres aprovechar ese ratito para hacer algo (como ir a una tienda antes de que cierren) y suele aparecer alguien que te para y te pregunta que si te vas definitivamente, para que le regales la entrada.

Pues bien, llega la tarde y con ella el esperado momento de ver la segunda jornada del anillo, “Siegfried” estamos impacientes por ver la cueva de Mime, a mi siempre me ha gustado mucho el primero y el tercer acto de esta ópera.


Acto 1.
Se apagan las luces y empezamos a oir el sonido de la orquesta, el breve preludio de Siegfried se deja oir muy suave, al comienzo, y después va tomando fuerza, suenan cada vez más insistentes los toques de madera sobre la cuerda, todos los instrumentos están preparando el ambiente para dar la entrada a Mime que será el primero que oiremos, cuando se levante el telón, con su martilleo en la fragua, él está reconstruyendo la espada, “Notung” que Wotan partió con su lanza (en el tercer acto de la “La Valquiria”) para que Hunding pudiera dar muerte a su enemigo Siegmund y se cumpliera así la voluntad de Fricka.
Son los trocitos de espada que recogió, cuidadosamente, del suelo Brünnhilde y se los entregó a Sieglinde para que se los guardase a su hijo (Sigfrido), que aún no había nacido.

Se levanta el telón y aparece ante nuestros ojos la cueva de Mime que, en este caso, es como un laboratorio equipado con una mesa, un par de encerados, un cartel con dibujos de los mapas de la musculatura superficial humana, un esqueleto, un bidón varias sillas, una mesa, una cuna de madera con un osito, muchos papeles en el suelo, una mesita pequeña …

La sala tiene muchos y muy grandes ventanales, cuando Mime está agachado lamentándose de la su trabajo y de la mala vida que lleva entra Siegfried (con un abrigo de piel de oso) de un salto por la segunda ventana de las dos que están abiertas.

Hasta este momento yo había tenido dudas, no me gustaba mucho cómo estaba sonando la orquesta, tampoco Mime me parecía tan bueno como yo esperaba después de ver su breve intervención en “Das Rheingold”, no me estaba gustando nada esa puesta en escena pero eso tampoco me preocupaba mucho, era solo para el primer acto y si todo lo demás está bien yo no me amargo solo por eso. Al menos ellos iban vestidos de forma adecuada, ¡hombre! puestos a ponerle pegas tampoco les habría costado tanto preparar la aparición de Siegfried con un oso (de mentira, claro, pero algo menos descarado que un abrigo de piel, algo que le diera una imagen un poco más heroica ¿no?) y no esa extraña aparición cayendo en el interior de la cueva de un salto y levantando un remolino de papeles.

De todas formas, incluso la mejor puesta en escena del mundo no habría ayudado a mejorar, no sé si ese fue un mal día o si ha sido así todos los días pero Siegfried (Stiphen Gold) me resultó insoportable y después de las dos funciones anteriores que fueron tan buenas, algunos de nosotros (no todos, es la primera vez que veo asientos libres en el Bayreuther Festspiele) aguantamos hasta lo que no está escrito esperando ver cómo reaccionaban los demás y sin entender nada.

Es que, el hombre canta cuando le viene en gana, a veces Mime termina donde él tiene que empezar, él no dice nada, Mime se para, la orquesta también se para y uno se pregunta ¿y esta pausa? Es una lástima porque sí tiene un timbre bonito, y también tiene buena potencia vocal pero es que daba la impresión de no saberse el papel, no tiene ninguna técnica.

Le quitaron todo el vigor a este primer acto de Siegfried (el que más me gusta a mí junto con el tercero, que lógicamente también se lo cargaron).

No lo entiendo, es el tercer Siegfried del verano que hacen y no sé cómo habrán estado los demás pero este estuvo muy flojo, ya en el primer descanso quedaron muchas butacas vacías y durante el primer acto yo oí gente salir del teatro, fue la primera vez que desaparecieron todos los compradores de entradas de la calle, sólo quedaron los que llevaban un cartel que decía: Suche karten (se compran entradas) y debajo se leía: Götterdämmerung.

El único trocito que se salvó es en el momento en que Mine se queda solo despotricando, (como siempre) ante la imposibilidad de forjar la espada, y entra Der Wanderer (Falk Struckmann) ese sí fue un momento magnífico, porque él es de los que da gusto verle y oírle canta y actúa magníficamente, se le ve correctísimo, muy brillante y Mime con él también cantaba muy bien, es cuando está con Siegfried cuando todo se desmorona.

Para no dejar de lado el argumento de la obra comentaré, brevemente, que en este primer acto de Siegfried, en mi opinión, la idea fundamental es la reconstrucción de la espada “Notung” cuya misión principal es dar muerte a Fafner, el dragón, y conseguir el oro que él cobró por la construcción del Walhalla (en el Oro del Rhin) y que guarda en su cueva.


Acto 2.

Para este segundo acto, la puesta en escena es en un bosque con algunos árboles cortados y con un segundo nivel apoyado en unos pilares de Cemento.

Este segundo nivel es lo que vemos con unas pequeñas luces y no es otra cosa que medio puente de los de la autopista con sus vallas laterales y todo cortado y colocado allí con sus señales de: ¡peligro! Vía cortada.

En el extremo del puente hay un par de casetitas con sus “ocupas” y todo, son los que vemos que tienen las luces encendidas y a menudo se pasean por el interior de las casetas, nosotros solo vemos las sombras.

El bosque es de un verde intenso y en el fondo vemos a El Caminante, a su izquierda está Alberich y a su derecha está Mime, justo en el centro está la cueva de Fafner.

Llega Siegfried acompañado por esos bonitos cantos del pajarillo del bosque que parecen querer decir algo, él intenta construir una flauta para imitar el sonido de los trinos del pájaro y poder conversar con él pero como no lo consigue, toca el cuerno (que, al menos le había dado resultado para atraer la caza) y entonces aparece el dragón, usa su espada para darle muerte, prueba su sangre y esta le da poderes especiales que le permiten entender lo que le dice el pájaro y también, ahora puede saber lo que piensa Mime.

Así descubre que Mime, (el Nibelungo que le vio crecer ya que su madre murió cuando daba a luz) está esperando a que mate a Fagner para envenenarlo (o que Fagner y Siegfried se enzarcen en una pelea y mueran los dos) para quedarse con el oro y compartirlo con su hermano Alberich, el otro Nibelungo.


Pero como ahora Siegfried sabe lo que piensa Mime pues usa la espada y lo mata igual que hizo con el dragón.

Ahora sólo le queda a Siegfried ir en busca de Brünnhilde, que está durmiendo en la Roca (un plano inclinado de madera según esta puesta en escena) rodeada por una línea de fuego y esperando a el héroe que sea valiente y pueda atravesar el fuego. Así la dejó Wotan, su padre en la jornada anterior “Die Walküre”.


Acto 3.
En el preludio de este tercer acto la orquesta empezó a sonar con mucha fuerza, casi con vehemencia, nos estaba preparando para la tragedia que amenaza, En la primera escena vemos a El Caminante que ha despertado a Erda para preguntarle cómo hacer para detener la rueda del destino, Erda le dice que por que no se lo pregunta a Brünnhilde que goza de gran sabiduría a lo que él responde que está castigada, ella se siente contrariada por las contradicciones de el dios supremo y vuelve a dormirse, pero antes escucha, de El caminante, su abdicación en Siegfried.


Para esta segunda cuadro volvemos al escenario donde duerme Brünnhilde, la tempestad ya ha amainado, entra Siegfried y El caminante se interpone en su camino y empieza a interrogarle, sobre sus intenciones y sus logros y escuchando complacido a su nieto, este se empieza a impacientar ante tanta pregunta, trata de quitar del camino a su abuelo y termina riéndose de sus palabras.


El caminante se encoleriza y se opone, se niega a que Siegfried siga su camino hacia donde duerme Brünnhilde, amenazándole con el fuego que la rodea y con la propia lanza que un día rompiera la espada que ahora lleva él en la mano. Al pensar Siegfried que este era el enemigo de us padre, le ataca y parte la lanza en dos pedazos. El Caminante huye.

Queda uno de los momentos más sublimes de esta ópera, el despertar de Brünnhilde, gracias a la llegada de su héroe, Siegfried, pero esta fue también la parte más lamentable de todo el Anillo, en esta producción:

Brünnhilde (Linda Watson) que, sin llegar a ser nada del otro mundo, en “Die Walküre) había cantado aceptablemente, aquí, junto al extraño Siegfried de Stiphen Gold hicieron un despertar “a grito pelado” y a cualquier hora, fueron de por libre. Por suerte, para ellos, en Bayreuth la gente no suele abuchear si no son obras muy raras como es la producción de “Parsifal” que ellos tienen allí ahora. Lo que suele hacer el público es aplaudir lo mínimo y salir a toda prisa del teatro, siempre quedan los familiares de los que cantan y algún despistado que no se quiere perder nada, como nosotros. Había que ver si esa noche también había favoritos y quienes eran.

Lástima, no pudimos despedirnos de ninguno de nuestros amigos que tan cariñosos y hospitalarios se habían mostrado con nosotros el día de La Valquiria, no es que nosotros esperáramos entablar grandes conversaciones con ellos, después de todo ellos eran de Frankfurt y nuestros conocimientos de alemán no dan para mucha charla, pero nos dio pena, salieron tan disparados y tan malhumorados que no dijeron ni un simple ¡hasta luego! Y es que en Bayreuth cuando la cosa sale como salió ese Siegfried nadie espera.

Realmente sí hubo favoritos del público esa noche: Falk Struckmann, (Der Wanderer), Gerhard Siegel (Mime), Mohco Fujimura (Erda) y Robin Johannes (un excelente pajarillo del bosque). Solo para aplaudirlos a ellos valió la pena quedarse hasta el final.

Con esto me despido hasta la próxima.