Día 19 de agosto de 2006. Este
año, lamentablemente, fuimos dos nada más las personas
que viajamos desde Tenerife a Frankfurt (en esta ocasión
no conseguimos entradas para el resto del grupo) para asistir
al Festival y, ya de paso, aprovechamos para hacer algo de turismo
por los alrededores de Frankfurt y de Bayreuth. En Alemania hay
muchas ciudades que merecen ser muy visitadas.
Llega el gran día, es ya 22 de agosto y todo va a comenzar,
la temperatura en Bayreuth es extraordinaria, unos 18 grados en
el exterior, ambos estamos impacientes por ver que es lo que nos
espera dentro del teatro, la producción es nueva y nosotros
no sabemos a penas nada de ella. Salimos hacia el teatro una hora
antes de que comience la representación, fuera del teatro
siempre hay mucho que hacer: conviene comprar el libro, darle
un repasillo a la tienda de discos, hacerse algunas fotos, tomar
aire fresco de los jardines que rodean el Bayreuther Festspiele
y no perderse las primeras notas musicales de la obra que se va
a representar y que nos llegan desde el balcón central
del exterior del teatro. Son las fanfarrias que nos dan el un
pequeño anticipo.
A las 17h: 45 minutos dan el primer aviso, es hora de buscar nuestras
butacas, estaremos en la fila 12 asientos 7 y 8, y desde este
lugar veremos el preludio y las tres jornadas del Anillo.
Nos sentamos y esperamos a que suenen esas primeras notas que
dan forma al motivo de la naturaleza. El primer interludio se
hace a telón bajado. La orquesta tiene un sonido limpio
y sereno, es envolvente y tranquilizador oir esas primeras notas
en un ambiente oscuro y silencioso. Empieza a entrar curiosidad
por saber qué será lo que nos espera detrás
del telón. ¿Qué estarán planeando
allí dentro las ondinas, los Nibelungos, los Gigantes y
los dioses del Walhala? Pronto lo veremos.
Se levanta el telón y aparecen las ondinas colocadas entre
las piedras del fondo del Rhin.
Cerca de ellas y sin cesar de saltar de piedra en piedra aparece
Alberich con esta extraña vestimenta que vemos en la imagen
y con una enorme cola que no vemos y que le limita mucho los movimientos.
Ellas no cambian de lugar, desde esta posición se mueven
de forma ondulante y ayudadas por estos trajes confeccionados
a base de pliegues verticales sobre un tejido muy vaporoso dan
la sensación de estar nadando en las aguas del río.
Desde aquí cantan ellas las maravillas del tesoro que han
de cuidar y proteger (pero que no lo hacen muy bien porque no
son buenas cuidadoras, más que cuidar lo descuidan)
Alberich es lujurioso pero no se acerca a ellas, las ignora por
completo. Él está muy ocupado en un sueño
que le hace acudir precipitadamente a las piedras que le rodean
porque allá donde él pone la mirada le aparece una
mujer (cuya única vestimenta es una densa capa de maquillaje
de color azul intenso), que se le insinúa y le atrae de
forma maliciosa, (hay 3 sirenitas por allí entre las piedras)
pero eso es solo un sueño, algo inalcanzable que se desvanece
justo cuando él llega, estas mujeres aparecen y desaparecen
continuamente. Lo hacen todo con gran agilidad, delante de sus
propios ojos, de forma que él (al no poder alcanzarlas)
empieza a desesperarse. En la superficie del agua nadan varias
personas desnudas; a veces en grupo, a veces por separado. Nosotros
las vemos desde el fondo del río porque tenemos la sensación
de estar dentro del agua puesto que la superficie (un meandro
del río con su vegetación a la orilla) se ve en
el techo del escenario.
El sol hace su aparición sobre las aguas y envía
un rayo luminoso que hace brillar el oro del fondo del río,
las ondinas que han de cuidar el tesoro no son capaces de protegerlo
y no han logrado enamorar a Alberich, él está decepcionado
de su sueño, ya no le interesan los juegos amorosos, ya
se ha cansado de perseguir a estas mujeres inalcanzables y logra
arrebatarles el oro a las hijas del Rhin. Ahora es él el
dueño del tesoro y podrá fabricarse un anillo porque
para poder hacerlo era necesario renunciar al amor.
El Nibelungo huye con el Tesoro y las ondinas lamentan su pérdida.
Las voces de estas ondinas son de las más bellas que se
puedan oír, creo que en parte se debe a la posición
relajada que ellas mantienen, no tienen que estar persiguiendo
a Alberich como ocurre en la mayoría de las representaciones
del Oro del Rhin.
Para la escena II nos encontramos con lo que parece ser la parte
delantera del Walhalla y a la derecha aparecen Wotan con su lanza
y Fricka en pie a su lado. Delante de ellos están sentados
Froh (dios del arco iris) y Donner (dios del trueno). Y ya justo
delantera de todos ellos está Freia (diosa de la eterna
juventud) que es la primera en levantarse y abandonar el escenario,
antes de que Fricka empiece a despertar a su marido (que no sé
por qué no le pusieron en el suelo y durmiendo pues ella
se tuvo que separar de él para empezar a decirle que se
despertase) antes de que llegaran los gigantes a cobrar el precio
por la construcción del Walhalla.
Ellos quieren llevarse a Freia porque ese fue el precio que acordaron
cuando Fricka les pidió que construyeran el Walhalla. Los
hermanos de Freia (Froh y Donnen) se enfrentan a los gigantes
para defender a su hermana y Wotan intenta tranquilizarlos mientras
llega Loge (dios del fuego y del engaño) que tal vez pueda
sacarle del atolladero.
Entre llamaradas aparece Loge con un aspecto entre tranquilo y
burlón. Empieza a contarles que Alberich ha robado el oro
del Rhin y se ha hecho un anillo que le da a su poseedor un poder
absoluto. Los gigantes quedan impresionados con el relato de Loge
y exponen a Wotan que solo a cambio del tesoro liberarán
a Freia. De momento se la llevan hasta la puesta de sol y si para
el plazo indicado no les han entregado el tesoro se quedarán
con la diosa para siempre. Freia desparece de escena, los gigantes
se la llevan y con su desaparición, los dioses empiezan
a envejecer rápidamente porque ya no tienen las manzanas
de la juventud con las que ella los conservaba eternamente jóvenes.
Para la escena III cuando se abre telón vemos un lugar
en las profundidades, como un sótano donde Alberich domina
toda su raza con el poder del anillo que se ha fabricado y obliga
a trabajar (sin descanso) a sus hermanos en la acumulación
de riqueza.
Los Nibelungos hermanos de Alberich son una enorme cantidad de
gente pequeñita con unos trajes de color verdoso que les
cubre enteros de pies a cabeza y en los ojos tienen unas pequeñas
linternas, parecen realmente luciérnagas porque con la
escasa luz del sótano no se les ve muy bien.
Aparece en escena Mime con un yelmo que Alberich (su hermano)
le ha ordenado fabricar y que tiene la virtud de cambiar el aspecto
físico de quien se cubre con él.
Alberich le arrebata el yelmo y desaparece detrás de una
puerta haciéndose invisible entre una nube de humo, la
puerta se abre de nuevo, no entra nadie, pero Mime que está
delante recibe una paliza de su hermano a quien no vemos. Mime
está en el suelo dolorido y les cuenta a Wotan y a Loge
lo que sufre por la tiranía de su hermano que disfruta
martirizándole, ellos le escuchan y se muestran divertidos
al oir el relato de sus desgracias.
Desaparece un pequeño telón que cubría el
centro del escenario y vemos en el fondo un gran tesoro muy brillante
y luminoso. Alrededor desfilan los pequeños nibelungos,
que lo cuidan, amenazados por el látigo de Alberich.
Alberich observa a los forasteros y les interroga sobre el objeto
de su visita, no se fía de ellos. Loge le cuenta que han
venido a ver las maravillas del tesoro y le hace ver los peligros
que corre de ser despojado de su anillo mientras él duerme,
con todo esto Loge espera ganarse la confianza del nibelungo y,
a su vez, espera que le informe de sus planes.
Alberich dice que para defenderse posee un yelmo mágico
que le permite hacerse invisible o adoptar cualquier figura animal,
Loge se muestra muy interesado e incrédulo y Alberich les
hace una demostración, desaparece dentro de la cueva que
contiene el tesoro, se atenúan las luces la orquesta suena
misteriosa y justo por detrás del tesoro empieza a aparecer
una cobra gigante a la que Wotan y Loge miran aterrorizados. La
cobra empieza a desaparecer al tiempo que (ante los atónitos
ojos de Loge y Wotan) aparece Alberich tropezando con parte del
tesoro y causando el sobresalto de los visitantes y del propio
público.
Loge, entonces, le pregunta a Alberich si no sería capaz
de transformarse en un animal pequeño para poder escapar
más fácilmente del peligro. Alberich se tranforma
en una pequeña ranita que vemos saltar entre las piedras
de la pared de la cueva con un brillante (el anillo) ahora sí
les resulta fácil a Wotan atrapar la ranita y a Loge hacerse
con el yelmo que devuelve la forma natural a Alberich cuando ya
Wotan lo ha apresado.
De esta forma Wotan y Loge acuden a la escena anterior, delante
del Walhalla con Alberich prisionero y con el tesoro para pagar
a los gigantes por la construcción del Walhhalla y liberar
a Freia para que devuelva la juventud a los dioses.
Wotan se tumba en el muro (delante de la atónita mirada
observadora de Alberich) a contemplar la mano con el anillo colocado
en su dedo, lo mira con muy buenos ojos, no quiere despojarse
de él. Es un dios a quien no le falta una buena dosis de
codicia.
Aparece Erda, (diosa madre de la tierra y de las Nornas) aconseja
a Wotan que entregue el anillo a los gigantes si no desea atraer
la maldición de los nibelungos.
Los gigantes cobran el tesoro, Freia es liberada y los dioses
aparecen caminando con mucha dificultad, han envejecido mucho,
se mueven lentamente y tienen muy mal aspecto.
En la foto vemos a Froh en el suelo, Donner que no se sabe si
intenta sujetar a Fricka para que no se desplome o simplemente
se apoya en ella para no caer él mismo. Wotan sí
intenta ayudarla, él no ha envejecido nada y está
ahí, firme con su lanza.
Los gigantes reciben el tesoro y con él la maldición
que pesa sobre el que lo posee, Fafner mata a Fasolt (su hermano)
y se retira con el oro.
Los dioses quedan conmovidos por el fraticidio y deciden entrar
en el Walhalla. Donner (dios del trueno) dibuja amplios círculos
en el aire (de forma continuada y cada vez más rápida)
con su mano enfundada en un guante metálico, con ello está
invocando a los elementos (y a mi me estaba causando un efecto
un tanto narcotizante) y provoca una tormenta con un enorme trueno
(casi nos hizo brincar del asiento) para despejar el ambiente
y para que Froh tienda el arco iris. Pero el arco iris de Froh
(en este caso) es una especie de boomerang con los colores del
arco iris que ha llevado en la mano todo el tiempo y eso es lo
que levanta como arco iris para indicar el paso de los dioses
al interior del Walhalla.
La orquesta sonó magistral a lo largo de toda la obra,
Thielemann hace una dirección muy segura y contundente,
le imprime mucha fuerza a los momentos de amenaza como es la aparición
de los gigantes en la escena para reclamar lo prometido, aunque
los gigantes no aparecieran con la amenaza en el semblante y se
desplazaran con “pies de plomo” el simple sonido de
la orquesta ya sería suficiente como para echarse a temblar.
Cuando la ocasión así lo requiere él (con
la ayuda de los cantantes que son verdaderos actores del más
puro teatro) sabe cómo llevar al público, allí
presente, a una situación de intriga y confusión,
tal es el caso en la escena en la que Alberich ha desparecido
haciendo uso del yelmo mágico y no sabemos cómo
ni donde va a aparecer, Wotan (Falk Struckmann, un gran actor,
además de poseer una de las mejores y más adecuadas
voces para este personaje) y Loge, (Arnold Bezuyen, que ya hizo
este mismo papel en el anillo de 2003 y 2004 en Bayreuth. El año
pasado también tuvimos el placer de verle en el papel de
Heinrich der Schreiber) lo buscan por el suelo, de rincón
en rincón.
Cuando las luces iluminan a la gigantesca cobra que aparece detrás
del reluciente tesoro la orquesta se vuelve aterradora y amenazante,
Wotan (lanza en mano) y Loge huyen despavoridos de la cueva en
un gesto entre cómico y dramático, porque van tan
rápidos que tropiezan con parte del tesoro haciendo ruido
y llevándose por delante unos cofres brillantes que suenan
a hojalata.
Las ondinas de este oro tienen unas voces maravillosas y como
no se mueven el canto les sale más perfecto, nos llega
sublime, son las mejores ondinas que yo recuerde haber oído,
hacen unos juegos de voces preciosos.
Erda, (Mihoko Fujimura, ella también será Waltraute
en Götterdämmerung) Madre Tierra, tiene un tono sombrío
de pitonisa y un aspecto misterioso. Aparece para avisar a Wotan
de la importancia de entregar el anillo a los gigantes para poder
liberar a Freia. Su voz suena potente y segura, se adivina un
tono claro de advertencia, más que aconsejar parece dar
órdenes. El papel de ella es muy cortito y enseguida desaparece
con aire majestuoso del escenario.
Freia (Satu Vihavainen, será Genhilde también en
Die Wälkure) la hermosa diosa de la juventud. Su papel es
corto y casi no canta si no es para pedir ayuda y lo hace siempre
muy agitada con frases sueltas y muy cortas, pero tiene un bonito
timbre y su interpretación dramática fue magnífica.
Fricka, (Michelle Breedt, lleva desde el año 2000 en Bayreuth
haciendo papeles cortos) esposa y hermana de Wotan, diosa del
hogar y de la moral. Tiene una potencia vocal excelente, ya desde
las primeras frases que canta para despertar a Wotan se la ve
serena y segura, excelente actriz y bonita voz.
Mime, (Gerhard Siegel) ya en su breve papel da tiempo para saber
que va a ser un gran Mime, está fantástico junto
a su hermano, Alberich, (Andrew Shore) ambos hacen un papel magistral
en la cueva del tesoro, cantan y actúan con una fuerza
y una destreza que no deja lugar a dudas, ambos son geniales.
Fagner (Jyrki Corhonen) tiene un aspecto aterrador y una voz muy
baja y amenazadora. Además se mueve anda rígido
como un Zombie, creo que es un buen Fagner, ante los ojos estupefactos
de los dioses, da muerte a su hermano y desaparece llevándose
consigo el anillo y el resto del oro.
Fasolt, (Kwangchul Youn, será Hunding en La Valquiria y
ha sido y es El Rey Marke en la producción actual del Tristán
de Bayreuth. Yo le vi el año pasado, en Parsifal, haciendo
un buen papel como Titurel) poco se puede decir de él en
el breve papel que tiene en esta obra como gigante pero sí
es lo justo para adivinar que será un fantástico
Hunding en la Valquiria.
Loge, (Arnold Bezuyen, tampoco es nuevo en el festival, el año
pasado ya aparecía en varios papeles cortos en Tannhäuser
y en Tristán) el solitario dios del fuego, la astucia y
la mentira. Es maligno, irónico y burlón. Hizo un
papel magnífico como Loge, él filtra muy bien el
personaje y se desenvuelve con total naturalidad. Tiene una buena
potencia vocal y le acompaña ese timbre, medio chillón,
que realza esa figura de malvado y tramposillo. Él ve con
desprecio a todos los dioses, solo respeta a Wotan que es el único
que logra dominarlo cuando él se convierte en llama. Él
terminará destruyendo con su fuego a todas las divinidades
pero eso será en la última jornada, no en el prólogo.
Al final de la ultima escena, él se queda allí,
en pie con cara de agotado por la agitada velada que nos ha brindado,
enciende una pequeña mecha que en vez de dar llamas lo
único que da es humo y pone cara de no entender por qué
se ha desatado toda aquella tragedia.
Froh, (Clemens Bieber, él es 1. Gralsritter en Parsifal
y Junger Seemann, en Tristán e Isolda) es el dios de la
alegría y del arco iris, vocalmente tiene un papel muy
breve, pero es una buen actor y se mueve por el escenario con
su arco iris (en forma de boomerang), se le ve muy activo, alegre
y con una buena interpretación, su papel lo desarrolla
más que nada con una buena mímica, no canta gran
cosa pero advierte de peligros, amenaza a Loge y parece estar
siempre ahí, dispuesto a ayudar.
Y ya por último, Wotan, el dios absoluto, (Falk Struckmann)
Uno de los grandes de verdad, tanto vocalmente como en la interpretación
escénica, me pareció genial y además creo
que el papel se lo conoce mejor que ninguno de los Wotan que yo
recuerde. Él hace un personaje de lo más creíble,
actúa con tanta naturalidad. Intenta calmar a los demás
y parece querer dar la imagen del que lo controla todo pero él
mismo está lleno de dudas y de defectos propios de cualquier
mortal, sabe que ha de pagar con el tesoro a los gigantes para
que liberen a Freia y que esa es la razón por la que ha
ido en busca de Alberich para arrebatárselo, pero cuando
lo tiene en su poder se tumba felizmente a contemplarlo y a soñar,
se niega a entregarlo.
Realmente nunca pensé que llegaría a ver una representación
de esta ópera que me gustase tanto, no es la primera vez
que la veo “en vivo” pero sí es la primera
vez que disfruto de la magia del gran teatro, no tiene descanso
alguno, solo las breves pausas que hacen para cambiar de escena,
nunca descansa la orquesta, el telón se cierra pero ellos
siguen allí sonando magníficamente, no hay pausa
alguna para ellos.
Los cambios de escena son hechos de forma muy cuidadosa, no se
oyen ruidos, todo está pensado de forma minuciosamente
para que no se rompa el hilo conductor de la obra.
Cuando llega la hora de los aplausos, el público se muestra
muy caluroso con los artistas en general, pero siempre dejan muy
claro quienes han sido los favoritos de cada velada. En este caso
los grandes favoritos del público y triunfadores de la
noche fueron: Wotan, Alberich, Fricka y Loge, por este orden…
aunque no hay que olvidar que en todas estas jornadas siempre
hay un gran favorito que viene a saludar desde el foso: Christian
Thielemann.
Ver Die Walküre