INTRODUCCIÓN
Fuente de vida, el mar es asimismo
universo de terror, mítico lugar testigo de viajes fantásticos
y extraños encuentros en medio del estrépito de las tempestades.
Desde la profundidad de sus abismos, de entre lo hondo de sus olas, ascienden
los gemidos de los muertos, demoníacas carcajadas se entremezclan
con los elementos desencadenados. Los barcos atrapados por la borrasca
se cruzan de vez en cuando con misteriosos buques equipados por una tripulación
de espectros. El océano protector que mece y devuelve a la infancia
puede convertirse en cruel y mortífero, en mundo onírico
poblado por terroríficos fantasmas.
Todavía circulan espantosos
relatos de errantes buques fantasmas quemados, abandonados, prisioneros
del hielo, naufragados, engullidos. ¿De dónde proviene la
fascinación que siguen ejerciendo? ¿Cuáles son las
creencias, los miedos, las esperanzas ocultas en lo profundo del inconsciente
que consiguen despertar? ¿Cuál es el significado de estas
leyendas y de los diversos hechos que propagan, cada cual a su modo, todos
los marineros del mundo y que siguen transmitiéndose de generación
en generación?
El más famoso de los buques malditos es el del Holandés condenado a errar eternamente por el mar, inmortalizado por Richard Wagner. ¿Hace falta recordar el argumento a los lectores, expertos wagnerianos? Hagámoslo muy brevemente en cualquier caso.
En su camino de regreso a Noruega, Daland, cuyo buque es sorprendido por una tempestad, aprovecha un instante de calma para echar el ancla en una cala. El piloto se queda dormido. Junto a ellos amarra un “buque de negros mástiles y rojas velas” que aparece entre la bruma. Es el buque fantasma cuya historia conocen todos los marineros. Por haber desafiado a Dios, su capitán ha sido condenado a errar eternamente por los mares con su tripulación de espectros. Sin embargo, cada siete años desembarca en busca de una mujer cuyo amor, desinteresado hasta la muerte, sea capaz de librarle de la maldición. Daland no parece consciente del inquietante carácter de su interlocutor ni de su extraño bajel y dejándose seducir por sus riquezas le ofrece hospitalidad y a su hija Senta en matrimonio... En el hogar de Daland, entre las compañeras que cantan al tiempo que hilan, Senta parece obnubilada por el retrato de un marinero que se parece extrañamente al Holandés. Canta la balada del navegante errante víctima de la maldición y se muestra dispuesta a ser ella quien se sacrifique para redimirle. Personaje creado por Wagner, su novio, Erik, canta su dolorosa extrañeza y se marcha. Acompañado por Daland, el Holandés aparece en la puerta. Un amor recíproco nace al primer intercambio de miradas. El sueño de Senta se ha convertido en realidad... Los marineros y las jóvenes cantan y bailan en el puerto para celebrar el regreso. Invitan a la tripulación del buque holandés a unírseles. Invisibles y silenciosos al principio, los marineros, muertos vivientes, aparecen por fin. El alegre festejo deja paso a una atmósfera macabra y amenazadora. Erik recuerda a Senta su promesa. En ese momento el Holandés se cree traicionado, declara quien es y leva el anda para continuar su eterno errar. Senta le declara su amor y, con intención de acompañarle, se precipita al mar desde lo alto del acantilado. La maldición desaparece. El buque fantasma se hunde arrastrando a su tripulación de espectros. Transfigurados, el Holandés y Senta, abrazados, ascienden por el cielo.
El origen de la leyenda se remonta
a la Edad Media y ha tenido diferentes versiones, todas ellas de transmisión
oral. Entre los textos literarios, más cercano ya, encontramos el
magnífico poema de Coleridge, “The Rime of the ancient Mariner”,
escrito en 1797-98 y publicado en “Baladas líricas”. A continuación,
en 1832, encontramos la leyenda del “Voltiguer Hollandais”, relato que
Jal pone en boca de un segundo contramaestre. Fue a la historia del Holandés
que figura en las “Memorias del Señor von Schnabelewopski”, publicadas
en 1833 por Heine, a la que Wagner tuvo acceso. En ella, el errante navegante
se salva gracias a la fidelidad de una mujer: ésta se convertirá
en la Senta de la ópera de Wagner.
Nosotros aquí vamos
a evocar sucesivamente:
- El papel de los acontecimientos
y las reminiscencias en el proceso de creación del “Fliegende Hollánder”.
- La aportación del
psicoanálisis para su comprensión.
- Los caracteres de la composición
musical que no podremos ofrecer sino de manera general y con algunos ejemplos.
Para concluir con el alcance
metafísico de la obra.
EL PAPEL DE LOS ACONTECIMIENTOS Y LAS REMINISCENCIAS EN EL PROCESO DE CREACIÓN
Los acontecimientos dolorosos
que habían jalonado la vida de Richard Wagner, las humillaciones,
las frustraciones, su viaje de Riga a Inglaterra a bordo de un bajel que
estuvo a punto de naufragar, sus sinsabores conyugales, le llevaron a asociar
dentro de un mismo acto creador los temas de la maldición y la redención
por amor, en recuerdo de esta leyenda del Buque Fantasma que los escritos
de Heine le habían dado a conocer.
En “Mein Leben”, Richard Wagner
ofrece un relato detallado de la travesía del bergantín Tetis.
Al conservarse los papeles del flete de este barco, se han podido verificar
todos los detalles de este dramático viaje. Es importante evocar
algunas de sus peripecias en la medida en que volvemos a encontrarlas,
de algún modo transportadas, en la ópera.
Director de orquesta a la sazón
en Riga, Wagner vivía allí con Minna en condiciones precarias,
acribillados de deudas. Unicamente se les ocurrió una salida: la
huida clandestina. Así se marcharon de Riga el 9 de julio de 1839
y cruzaron de noche la frontera ruso-prusiana con intención de llegar
a París a través del mar. No sin problemas consiguieron llegar
al puerto de Pillau el 14 de julio y embarcar clandestinamente a bordo
del velero Tetis con destino Inglaterra. Escondidos detrás de los
toneles y fardos de mercancías, escaparon a la salida de la vigilancia
de los guardacostas, así como de los aduaneros daneses a lo largo
de Helsingor. El 27 de julio, la tempestad se desencadenó en el
Skagerrak. Wagner vio surgir junto al Tetis un navío que desapareció
en seguida en la noche. Creyó haber percibido el buque fantasma
de la leyenda. La tempestad continuaba creciendo. Presa de un fuerte mareo,
Wagner se hallaba postrado en la estrecha cabina del capitán. Al
poco, se desprendió el mascarón de proa. El Tetis había
perdido a su diosa protectora y los marineros no perdieron ocasión
de atribuir la responsabilidad a los pasajeros clandestinos. Finalmente,
el 29 de julio el capitán logró encontrar refugio en un fiordo
noruego: Sandvig de Boroya. Wagner, reconfortado, contemplando la rocosa
costa y las islas, escuchaba como el mar se iba calmando poco a poco. Escuchó
asimismo el canto de la tripulación, cuyas palabras no comprendía
pero su ritmo quedó grabado en su memoria, tres sílabas cortas
seguidas de dos largas... Se trata de la canción de los marineros
cuyo tema aparece en la obertura del “Buque Fantasma”.
Y en el primer acto cuando,
velero gemelo del Tetis, el navío de Daland atraca, el propio Daland
exclama: “iEs Sandvig! Conozco bien esta bahía”... Después
de estos dos días de descanso, el 31 de julio, el Tetis intentó
abandonar Sandwig pero una avería durante la salida le obligó
a dar media vuelta. El capitán decidió hacerse de nuevo a
la mar el 1 de agosto. El viento les fue favorable al principio. Después,
de nuevo, se desencadenó la tempestad y Richard y Minna Wagner,
que se habían atado el uno al otro “para morir juntos”, creyeron
llegada su última hora. El 8 de agosto, por fin, se restauró
la calma y el 9 de agosto, el Tetis se encontraba frente a las costas inglesas.
La tempestad empezó de nuevo. El Tetis se vio obligado a abrirse
camino a costa de peligrosas maniobras y no pudo atracar más que
el 12 de agosto.
Este fue el último viaje
de Richard Wagner a bordo de un velero... 9 años más tarde,
el Tetis desapareció en el mar en el transcurso de una tempestad.
ENFOQUE PSICOANALÍTICO
La riqueza del material accesible
al análisis hace del “caso Wagner” un objeto de estudio particularmente
interesante: texto y música escritos y compuestos por él
mismo, abundancia de documentos autobiográficos, correspondencia
con sus allegados, minuciosas anotaciones cotidianas de sus sueños.
Hasta tal punto que se hace posible un profundo trabajo analítico
sobre el contenido, es decir, el significado de las leyendas y la manera
en que Wagner las utiliza y transforma y, al mismo tiempo, sobre la forma,
es decir, la expresión poética y la expresión musical
de la obra realizada.
Consideraremos el enfoque psicoanalítico
bajo dos aspectos:
- El juego de las identificaciones
y de las proyecciones en “El Holandés errante”.
- La dimensión onírica
de la obra.
EL JUEGO DE LAS IDENTIFICACIONES Y DE LAS PROYECCIONES EN “EL HOLANDÉS ERRANTE”, con referencia a las principales corrientes psicoanalíticas que se han interesado en él.
• “EL HOLANDÉS ERRANTE” Y EL PENSAMIENTO FREUDIANO
Max Graf es el autor del texto
psicoanalítico más antiguo que poseíamos sobre un
músico: escrito en 1906, titulado “Richard Wagner y la creación
dramática”, formula el problema de la identificación y de
la proyección y define el lugar del Inconsciente durante el proceso
de creación artística. En 1911, Graf presenta a la Sociedad
de Psicoanálisis de Viena un trabajo sobre “Richard Wagner y el
Holandés errante”: para él Wagner y el Holandés constituyen
un solo y único personaje, huyendo de ciudad en ciudad y de país
en país, anhelando el amor y creyendo alcanzar una meta. Pero la
felicidad y la fidelidad con la que sueñan se les escapa constantemente.
No encuentran salida más que en el deseo nostálgico de la
muerte. Ya en el “Buque Fantasma” se formula la interrogación sobre
la identidad, expresada por Senta cuando pregunta a Daland: “Padre, ¿quién
es este extranjero?”... interrogación y duda que volveremos a encontrar
en “Lohengrin” y en “Parsifal” y que son el reflejo de las propias dudas
de Wagner sobre sus orígenes y sobre la verdadera identidad de su
padre... La creación que hace Wagner del personaje de Erik, prometido
de Senta, responde a una necesidad de situación de triángulo
en el que la mujer es anhelada por dos hombres... Senta, como todas las
heroínas wagnerianas, presenta rasgos maternales: es la imagen idealizada
de la madre. “El Buque Fantasma” permite a Richard Wagner expresar de forma
regresiva la nostalgia de una mujer redentora de la que lo esperaría
todo, del mismo modo que un niño lo espera todo de su madre... pues
su madre nunca le ofreció el afecto que tan intensamente necesitaba.
La buscó en sus hermanas que no llegaron a ser más que “substitutas
maternales” imperfectas. En la época en que Richard Wagner componía
“El Buque Fantasma”, vivía con su primera esposa Minna una situación
conflictiva propicia a reactivar los traumatismos y las frustraciones de
la infancia y a provocar comportamientos regresivos. Un pasaje del Diario
de Cósima nos lo prueba:
«El día mismo
en que Richard Wagner terminó “El Buque Fantasma” volvió
a tomar la pluma para escribir a su madre. Había tenido lugar una
larga interrupción de relaciones. Pero ahora, el impulso de inconscientes
pensamientos le arrastraba pues, con “El Buque Fantasma”, había
regresado a la casa en la que había jugado de niño y, de
nuevo, había visto como los grandes ojos claros de su madre se posaban
en él».
Otto Rank, siempre en 1911,
realiza un estudio comparativo de los héroes wagnerianos y encuentra
en ellos ese rasgo común de búsqueda de una mujer pura y
fiel cuyo amor les asegurará la redención, ya se trate del
Holandés, de Lohengrin, de Tannhäuser o de Tristán.
A su vez, en 1933, Marie Bonaparte
escribe sobre “El Buque Fantasma” desde otro punto de vista. Ella evoca
en la problemática wagneriana la persecución sexual de la
mujer por parte del padre y el significado simbólico del eterno
errar: «Es a causa de este acto, crimen a los ojos del hijo, por
lo que el padre queda condenado a errar eternamente, a buscar eternamente
a la madre sin encontrarla jamás. Por otra parte, el análisis
de los sueños muestra que la acción de correr y caminar es
un símbolo sexual frecuente. El errar del Holandés Errante
a través de los mares tiene un sentido análogo. Aunque la
figura del Capitán en conformidad con los complejos personales del
compositor se convierta únicamente de forma secundaria en la imagen
del hijo, resulta lógico que este errar finalice y se vea condicionado
por la unión simbólica en la muerte, el mar, con una mujer
siempre simbólicamente madre».
En 1936, J.C. Flügel, en
un trabajo titulado “The Tannhäuser motiv”, acentúa las repetidas
oscilaciones entre la sensualidad, la ternura maternal y el amor casto
e idealizado y, evocando “El Buque Fantasma”, demuestra que es la ternura
maternal la que se halla omnipresente.
En 1951, en “Psicoanálisis
de la Música” y después en 1965 en “La Escuela freudiana
ante la música”, André Michel analiza el carácter
universal de la significación simbólica maternal del mar.
Se halla permanentemente presente en “El Buque Fantasma”, en ocasiones
cruel y peligrosa, en ocasiones atractiva y no menos temible.
• “EL HOLANDÉS
ERRANTE” Y EL PENSAMIENTO DE JUNG
Más mítico y
cosmogónico que el pensamiento freudiano, el Psicoanálisis
de Jung aporta un estudio a la comprensión del mito del errar eterno,
de la llamada de los espíritus, de la nostalgia de la muerte y de
la entrega del Holandés. Jung estima que si la obra nos conmueve
es porque en ella afloran los arquetipos que nos permiten acercarnos a
los elementos que forman parte del inconsciente colectivo.
El análisis de “El Holandés
Errante” desde esta perspectiva pone en evidencia:
La ruptura del equilibrio: soledad maldita del Holandés preso de la agresividad de un universo vivo, enfrentamiento entre una colectividad viva pero amenazada y una colectividad maldita de muertos vivientes. Soledad privilegiada de una Senta fascinada y redentora. El equilibrio se verá restablecido mediante la unión de estas dos soledades, la neutralización de las fuerzas malditas y la unión de la pareja en la muerte salvadora.
La organización de los personajes en tríadas: según Jung, todo personaje posee sus atribuciones normales masculinas o femeninas, un doble del sexo opuesto y una sombra opuesta y antagonista. Así, Senta, personaje femenino (o anima) tiene como doble del sexo opuesto (o animus) a Erik y su sombra es el Holandés.
El estudio de las personalidades:
continuemos con el personaje
de Senta. La “persona”, parte de la personalidad que se vuelca hacia el
mundo exterior se encuentra poco afirmada en Senta, de aquí la pérdida
de contacto con su realidad interior y su relación con el mundo
y el sentirse invadida por un mundo onírico que la desliga de la
realidad. Obnubilada frente al retrato del Holandés, del que no
puede separar la mirada, conmovida por su largo calvario del que no puede
despegar su pensamiento, Senta deja de ser dueña de la irrupción
de afectos que la invaden. A partir de la experiencia del inconsciente,
es decir, de su encuentro con el Holandés, de especial intensidad
emocional, es capaz de llegar a su propia entrega y al sacrificio libremente
consentido. Encarna la sublimación del sentimiento, portadora al
mismo tiempo de vida y muerte, de redención y destrucción.
•. EL ANÁLISIS ESTRUCTURAL DE LEVI-STRAUSS Y EL BUQUE FANTASMA
Existe un parentesco entre el
desarrollo de Levi Strauss, el de Freud y el de Jung. Levi Strauss subraya
el carácter común del mito y la obra musical y la dimensión
temporal que necesitan para existir. Como Jung, acentúa la estructura
de las obras, las relaciones entre los personajes y los temas musicales.
Como él, reconoce la estructura ternaria de los caracteres representados
por la tríade animus/anima/sombra. No olvidemos que en el “Holandés
Errante” aparecen los leit-motiv por vez primera en toda su complejidad
y expresividad.
•EL PENSAMIENTO ADLERIANO
Aporta el concepto de “voluntad
de poder”. Se halla aquí encarnado por el Holandés. Le ha
llevado a desafiar a los elementos que se han desencadenado, Dios y el
demonio, causando su propia pérdida. Todo sueño de poder
encuentra su castigo en la maldición y en la muerte, o peor aún,
en este estado de muerto-viviente que no terminará más que
a través de la redención de la falta.
• LA DIMENSIÓN ONÍRICA DE LA OBRA
Es esta dimensión onírica
la que confiere toda su amplitud a la expresión de lo macabro y
de lo fantástico: debe ser comprendida por un lado en función
de la importancia que se concedía al onirismo durante el periodo
romántico alemán y por otro en función del lugar que
ocupaba el sueño en Wagner.
- El Sueño (fantasía)
aparece constantemente unido al sueño (descanso) en “E holandés
errante”. En el primer acto, el piloto sueña y su sueño acarrea
la llegada del Holandés. En el segundo acto, la ensoñación
de Senta ocasiona la aparición del Holandés. El sueño
de Erik es premonitorio de la huida de la pareja por el mar. Mucho se ha
cuestionado sobre la personalidad de Senta y sobre la naturaleza de su
sueño hasta llegar a ofrecer interpretaciones aparentemente muy
lejanas a las intenciones del compositor. Richard Wagner escribe: «no
se puede confundir la concepción del personaje de Senta. Sin embargo,
debo poner en guardia para que no se corneta un error: que su naturaleza
soñadora no se confunda con un sentimentalismo moderno, enfermizo.
Muy al contrario, Senta es una joven nórdica sana y, en su aparente
sentimentalismo, totalmente ingenua».
Antoine Golea, en sus conversaciones
con Wieland Wagner propone una lectura diferente: incluso antes de su llegada,
el Holandés ya se encuentra presente en la imaginación de
Senta. Esta se encuentra fascinada por el retrato, completamente obsesionada,
dispuesta a amarle y a sacrificarse. Este amor no puede más que
acabar en la muerte. Senta se encuentra junto a él en la fascinación
de un mundo irreal. El intercambio de miradas es el objeto de una intensa
comunicación y el soporte del deseo.
En 1978, en Bayreuth, Harry
Kupfer interpreta el Holandés Errante como la expresión del
sueño de Senta.
La última puesta en
escena, la de Dieter Dom, acentúa el carácter patológico
de la personalidad de Senta resaltando la huida de la realidad y el refugio
en la imaginación.
- El onirismo que es una de
las dimensiones esenciales del “Holandés Errante” remite a la personalidad
atormentada de Richard Wagner, a su infancia, a unas vivencias oníricas
persecutorias, a sus terrores nocturnos, a su obsesión de abandono.
El sueño de la mujer sacrificada y redentora es al mismo tiempo
el del Holandés y el de Wagner.
CARACTERES DE LA COMPOSICIÓN MUSICAL
La composición musical
de “Holandés errante” marca un momento crucial en la historia de
la música y en la evolución de la obra wagneriana. Se debe
tener diversos aspectos en consideración:
- La estructura de la obra
- Las características
de la escritura musical
- La orquestación
- Las voces
- LA ESTRUCTURA DE LA OBRA
Aún conservando los elementos de construcción de la ópera romántica, la estructura musical es innovadora. Algunos ejemplos: el hecho de que la obertura resuma el drama es algo clásico pero la aparición de los dos grandes temas que resumen el sentido de la obra, el tema del Holandés o del errar constante y el tema de la redención por amor, ya en la obertura, esto constituye una innovación. La “balada” de Senta está construida en forma de lied con estribillo y estrofas. La “fiesta final” en el puerto responde a la estructura de un rondo con estrofas y estribillo para los coros y baile para los marineros; el coro de muchachas dialogando con la tripulación interviene en forma de variación; la forma de rondo reaparece en el momento en que los marineros muertos vivientes responden finalmente a los marineros noruegos. La escena del sacrificio de Senta constituye una coda.
- LAS CARACTERÍSTICAS
DE LA ESCRITURA MUSICAL
Merecerían un amplio
desarrollo. Pero aquí no tenemos espacio más que para citanas.
Se trata de:
- La aparición de los
leit-motiv (o temas conductores): los unos derivan de los otros, se asocian
en un juego sutil, se transforman, pasan del modo mayor al modo menor,
intervienen en eco. La asociación de los temas principales rodeados
por los temas secundarios crea “constelaciones sonoras” origen de equilibrios
y tensiones. El análisis musical pone en evidencia tres constelaciones
temáticas principales: la del Holandés, la de Senta y la
de los marineros noruegos.
- La utilización de
los intervalos que concurre a producir terror, angustia, sentimiento demoniaco:
por ejemplo la cuarta aumentada o quinta disminuida llamada tritón
o “diabolus in musica”, por ejemplo también la “quinta de vacío”
origen de acordes inestables y ambiguos, a propósito de la cual
escribe Wagner: «El roce de las quintas de vacío sobre el
violín me sonaba como un saludo proveniente del mundo de los espíritus...»
Los acordes de séptima disminuida expresan el dolor y la angustia...
Es sobre un intervalo de segunda menor cuando después del segundo
pasaje de la balada del piloto de Daland, la tripulación de espectros
arría sus velas...
- El cromatismo, cuya utilización
se remonta a la antigüedad, Wagner lo explota para describir la tempestad,
la inestabilidad y el terror...
- LA ORQUESTACIÓN
La elección de los instrumentos y la orquestación ofrecerán de forma notable el clima de violencia y de rareza. Con el “Holandés errante” Wagner todavía no revoluciona la instrumentación pero aporta ya innovaciones: entre los 98 instrumentos, se utilizan 3 flautines durante la tempestad así como un gong y una máquina de viento. A las dos trompas naturales de la orquesta, añade 6 trompas entre bastidores y dos trompas de válvulas que subrayarán el paso del mundo de los vivos al mundo de los muertos. La violencia de los elementos desencadenados con efectos extraños e inquietantes quedará reforzada con el sonido de dos trompetas naturales, dos trompetas cromáticas de pistones una tuba contrabajo y dos trombones...
- EL REPARTO DE LAS VOCES
Muestra el genio con el que
Wagner domina la alternancia y la oposición de las masas corales
al mismo tiempo que respeta
la tradición en cuanto a la elección de las voces solistas:
a las voces graves les atribuye los papeles de los personajes malditos
(el Holandés es un barítono); la autoridad paternal, Daland,
aparece encarnada por un bajo. Senta es una soprano, voz de la juventud
y la pureza...
CONCLUSIÓN
La leyenda del Holandés
Errante en todas sus versiones y en su interpretación por parte
de Richard Wagner sobrepasa la mera anécdota para acceder a un significado
metafísico. En ella encontramos evocadas todas las grandes preguntas
para las que el hombre busca respuesta:
- El problema de la duración
y el paso del tiempo,
- La fuerza de los fantasmas
en nuestro inconsciente, fuente de nuestras angustias,
- La soledad del hombre frente
a los peligros y a su destino,
- La marcha inexorable del
destino humano hacia la muerte y la interrogación sobre la existencia
de un más allá: se vive lo trágico como inherente
a la condición humana,
- El enfrentamiento entre las
fuerzas del bien y del mal,
- El peso de la falta cometida
y la certidumbre del castigo.
Pero Wagner opone a la aniquilación
el apaciguamiento final y la redención por amor, sustituyendo la
visión terrorífica de los espectros que se infiltran insidiosamente
entre los seres vivos para arrastrarlos consigo por una imagen de esperanza
y de eternidad.
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