Festivales Wagner en el Gran Teatro del Liceo. Ensayo. Wieland y Wolfgang Wagner dirigen. Cuarenta hombres en el escenario evolucionan disciplinados. Se repite la escena una y otra vez; nadie protesta. Sólo se oyen las voces de los directores, y la música de Wagner. Se ensaya "Parsifal".
Hans Hotter descansa en este momento; es el gran cantante alemán, considerado el mejor intérprete de "Wotan" , de "Walkyria".
- ¿Cuál es la mayor dificultad para interpretar a Wagner?
- La conjunción de dicción y voz.
- ¿Cuál de las tres: "Parsifal", "Tristán" y "Walkyria", le costó más dominarla?
- Esta última; la he cantado más de cien veces.
- ¿Los cantantes wagnerianos han de ser fuertes?
- Se necesita voz robusta; hay que tener ancho pecho. Yo soy bajo barítono, todos los barítonos wagnerianos son bajos.
- ¿Dónde entienden mejor a Wagner?
- El público romano.
- ¿Más que el alemán?
- Lo mismo; pero es más entusiasta.
- ¿Actuó usted en los Festivales de Bayreuth?
- Sí, tres años.
- ¿En Barcelona los veremos igual?
- Exactamente; las condiciones son las mismas y somos los mismos elementos
- ¿Hay mucha diferencia entre las interpretaciones de Bayreuth y las demás?
- En Bayreuth, como ocurrirá en Barcelona, se pone más empeño; somos todos al servicio de una idea.
- A fuerza de interpretarlo ¿cómo enjuicia a Wagner?
- Música, palabra y escenario: en él coinciden las tres cosas.
- ¿Le atrajo a usted Wagner desde un principio?
- En un principio no pensé en ser cantante; era organista de una iglesia católica de Munich; el profesor me oyó y me empujó al canto, y a esto me he dedicado por entero, sin interrupción.
- ¿Y durante la guerra?
- Hubo ópera en Viena y en Munich, en 1944, 1945 y 1946.
- ¿No estuvo movilizado?
- A los artistas importantes no los movilizaron; y en 1947 actué en el Covent Garden, de Londres.
Impresiona la gravedad del cantante; por otra parte, su humanidad impone. Se ha puesto de pie, y lo miro de arriba abajo.
- ¿Cuánto mide?
- Un metro noventa y dos centimetros.
- ¿Pesa?
- Ciento cuatro kilogramos.
Una cosa muy seria; pocas bromas, y encima, wagneriano...
DEL ARCO