"La Música por sí
sola nunca expresa el fenómeno sino la esencia íntima del
fenómeno".
Arthur Schopenhauer.
"La Belleza del Cuerpo humano
era la base del Arte helénico".
R. Wagner.
"Si el hombre en la vida rinde
homenaje al principio de belleza, si se regocija de esta belleza manifestada
por su cuerpo, el sujeto y la materia artística de la reproducción
de dicha belleza son el hombre mismo, viviente y perfecto. Su obra de arte
es el Drama y la redención de la plástica es precisamente
el desembrujamiento de la piedra, el retorno al hombre de carne y hueso,
el paso de la inmovilidad al movimiento, de lo monumental a lo actual".
R. Wagner.
"El hombre es la medida de todas
las cosas".
Protágoras.
LA OBRA DE ARTE TOTAL
Es bien conocida que la gran
aportación de Wagner al mundo del Arte fue su lucha por lograr una
obra de arte total, global, mediante la unión en el arte dramático
de todas las artes individuales: Música, Poesía, Representación
(o sea mímica, expresión, danza, actuación, etc…)
Y su creación no estaba
orientada a 'su' interés o placer, sino que tenía una clara
orientación comunitaria, un arte para elevar las personas. El hombre,
la persona, era la medida para ese Arte dramático, que es la forma
más elevada y profunda de expresar sentimientos.
El propio Adolphe Appia, un
teórico de la escenografía, coincide con Wagner al decir:
"No hay forma alguna en que
la solidaridad social pueda ser expresada de manera más perfecta
que por medio del arte dramático, sobre todo si vuelve a sus orígenes
de realización colectiva de un gran sentimiento patriótico,
religioso o simplemente humano".
"El arte dramático del
mañana será un acto social en el que cada uno de nosotros
participará, y quizás lleguemos, tras un periodo de transición,
a unas fiestas majestuosas en las que intervenga todo el pueblo; en las
que cada cual exprese y sienta sus emociones, su dolor, su gozo, donde
nadie aceptará ya ser un mero espectador pasivo. El autor dramático
entonces triunfará!".
Ese era el ideal, el sueño
de una nueva humanidad sensible y artística, por el que luchó
Wagner. Es lo que llamamos el Arte del Futuro, el Drama Total.
Y por supuesto estaba inspirado
en su idea por el Drama Griego, donde el componente 'comunitario' era total,
siendo uno de los casos más extraordinarios (¿único
tal vez?) de la historia en este aspecto.
Sócrates afirma que
el Ocio es 'el mayor de los bienes', y lo expresa porque ese 'tiempo' puede
ser usado en lo elevado. Porque ya dijo Schopenhauer, más pesimista
respecto a la calidad humana, "El Ocio de una persona solo vale lo que
él mismo vale". La persona de valía tiene en ese ocio su
propia valía pero el vulgo y la necedad solo sacarán vacio
de sí mismos. La Comunidad con un sentido de elevación permitía
a la individualidad menos dotada poder tener una visión y contacto
con el camino al arte. Es en este sentido que Wagner o Appia propugnan
un Arte de Comunidad, como único medio de elevar al conjunto. Pero
el pesimismo era patente en Appia cuando decía respecto al pasado
griego:
"Una transformación
ha cambiado el orden de las cosas: el alma y el cuerpo se han creado su
propia existencia particular, por lo que su irradiación conjunta
global ya no es posible, y la vida del arte fragmentada, fluye en la oscuridad"
La casi totalidad del pueblo
griego asistía en su vida a las Tragedias, hoy en día solo
un 3% de la población tiene cierto interés en el Arte sentimental
de cierta calidad (datos sobre asistencia a teatros, libros y conciertos
de cierta calidad), y aun entre ellos solo una minoría ínfima
hace de ese entorno artístico algo importante en su vida. No es
que haya empeorado el 'ser humano', lo que ha empeorado brutalmente es
el espíritu de la Comunidad como tal, el 'ambiente' global, ese
'estilo' de ser que caracteriza al pueblo, que hoy en día es inexistente
y está vendido al individualismo, o sea a la cantidad, y con ella
a lo bajo.
Este Arte Total es no solo la
más elevada forma de expresión de sentimientos, por tanto
de Arte, sino también la más compleja, al estar involucrados
diversos medios y artes, que deben aunarse o sincronizarse en una obra
global de Unidad.
LOS COMPONENTES DEL DRAMA ESCÉNICO
El Drama del Futuro tiene diversos
componentes, que de forma muy resumida se han cataloga con el nombre de
Wort-Ton-Drama (Poesía, Música y Drama, escena o entorno
dramático), tomando por ello el nombre de Drama Escénico
en tanto no solo se pretende 'componer un drama musical' sino fundamentalmente
Representar ese drama a la Comunidad.
Pero veamoslo con más
detalle:
El texto, expuesto mediante
el arte 'oral' más adecuado a la expresión sentimental, que
es la poesía, donde la palabra 'razonable' se une a la musicalidad
sensorial de la propia voz como expresión musical. La poesía
expone el porque del drama pero a la vez debe colaborar con la musicalidad
y la expresión tímbrica en la propia transmisión del
sentimiento.
La Música, que como
bien dice Schopenhauer no expresa el fenómeno sino su esencia íntima,
o sea el puro sentimiento, sin decirnos el por qué o en dónde
o el cómo.
Estos dos componentes marcan
el 'Tiempo' de la obra, no afectando al espacio o el entorno físico.
Más delante veremos los problemas que crea la diferente concepción
del Tiempo entre ambas artes, al tratar de colaborar en una unidad de obra.
1- El Actor, jamás
lo llamemos cantante, pues su función no es 'cantar' sino actuar,
y actuar en la unidad de expresión: según la música
(canto y ritmo) y según la poesía o texto (movilidad, expresión,
timbre, etc…)
El actor es la base del drama
porque el Drama es Humano ante todo. Es el Hombre el que debe transmitir
el sentimiento que indica la música y el texto. En el Drama Escénico
la música expone los sentimientos pero lo que buscamos no son sentimientos
en sí (pura música), sino sentimientos humanos con motivación
y significado humano.
Por tanto la representación
escénica debe centrarse en el actor como tal, y por ello su visión
como 'cantante', como 'divo o voz' es uno de los errores más evidente
que muestran la nula comprensión dramática de la obra por
el público 'operístico' que llena los liceos.
2- La Luz Activa. Para distinguirla
de la Iluminación, o sea de la luz que solo pretende 'dejar ver'
un objeto en el espacio, uno de los componentes ligados al espacio que
veremos seguidamente.
Pero hay la Luz Activa, aquella
que no busca dejar ver sino apoyar la expresión sentimental.
De la misma forma que una tonalidad
musical refleja, sin más, un cierto estado sentimental en el hombre,
de esa misma forma 'directa' un color o tonalidad de luz provoca también
estados de ánimo. Por tanto la luz activa es una forma de expresión
de la esencia del fenómeno, del mismo tipo que la música.
Una luz que resalta el color
blanco de un vestido, o una luz que convierte un paisaje de otoño
en primavera, esto es luz activa. No es solo color, es toda aquella luz
que tiene una significación sensible, no solo lumínica.
No ocupa espacio ni exige tiempo,
es pues un elemento magnífico de expresividad, pero exige del espectador
una sensibilidad visual que no está normalmente tan desarrollada
en el espectador auditivo clásico de la ópera. Un fotógrafo
ha desarrollado esa sensibilidad visual, mientras que el público
operístico es bastante menos sensible a las emociones visuales.
Componentes ligadas al Espacio:
Pintura, escultura o arquitectura conforman artes que limitan el Espacio, dan forma y crean 'espacios practicables' al Drama. La función primordial de estas artes es doble:
Por una parte dar forma a los
elementos que forman parte del propio Drama, o sea aquellos elementos espaciales
que son fijados por el texto de forma que son necesarios para la expresión
del sentimiento de la obra como unidad: La espada Nothung o el Graal por
ejemplo.
Determinar las restricciones
de espacio, de movilidad, y sensibilizar al público sobre ese entorno
espacial donde se realiza el drama. La piedra donde reposará la
Walkiria y su entorno de fuego es un 'espacio ocupado' que debe quedar
claro al espectador, frente a Wotan que debe quedar 'fuera de ese espacio'.
Sin ello el Drama no tendría sentido.
Entendamos pues que todo lo
que añada estas artes son restricciones al movimiento, y como tales
son solo ayudas necesarias pero no esenciales al Drama.
Un foco que ilumina un telón
pintado es solo un componente mas de ese telón y su 'luz' es un
componente del 'espacio' que, como tal, limita la movilidad del actor para
no cortar esa luz iluminativa.
Por otra parte las sombras
y los reflejos permiten 'insinuar formas del espacio' que realmente no
existen. Lo que permite una forma movible de crear espacios, pues aunque
en el instante efectivo una sombra o un reflejo 'ocupa espacio' (al no
poder ser interceptado por el cuerpo del actor sin romper esa apariencia),
si que es cambiable de forma inmediata o paulatina.
EL PERFECCIONAMIENTO DEL ARTE ESCÉNICO
"¿Cómo podemos
mostrarnos dignos de haber sido contemporáneos de Richard Wagner?",
Adophe Appia
Esta pregunta es la que se plantea
desde la más profunda admiración, el que fuera gran teórico
del arte escénico aplicado al Drama como Arte total, contemporáneo
de Wagner y abrumado por la idea de continuidad y perfeccionamiento del
drama wagneriano.
La altura gigantesca de la
obra wagneriana le hace pesimista respecto a poder superarla, y se siente
muy negativo respecto a un futuro más elevado, pues piensa que un
Wagner solo nace cada muchos siglos.
Así pues se centra en
mejorar aquellos aspectos que considera menos desarrollados por el propio
Wagner: la representación escénica.
Y aquí antes de nada
hemos de aclarar un tema fundamental:
Un necio necesita de un referente
serio para dar paternidad loable a su necedad. De esa forma un Schonberg
y sus seguidores de la 'moderna' e insoportable atonalidad, viudos de público
y vacíos de personas que los soporten, no tiene vergüenza
en reclamar el único momento atonal, sabiamente usado por Wagner
en el Tristan, como 'padre' e 'inventor' de las miserias ruidosas de su
propia fabricación actual.
De la misma forma los impresentables
montajes escénicos de los antiwagnerianos oficiales, apoyados por
el dinero público y la prensa 'progresista', pretenden reclamar
a Appia y sus ideas de perfeccionamiento escénico del Drama como
'padre adoptivo' de sus miserias mentales.
Nada más lejos de la
realidad ni en un caso ni en el otro. Y respecto a las propuestas de mejora
y estudio del arte escénico dramático de Appia hemos de aclarar
antes de nada que no solo no apoyan la barbarie actual sino que son precisamente
su contrario absoluto.
Appia propone un análisis
del arte escénico para lograr mejorar la UNIDAD de la obra de arte,
y nos dice claramente:
"Richard Wagner ha adjuntado
a sus partituras numerosas indicaciones escénicas que es imposible
no tomar en seria consideración". Dado que para Appia es el autor
el que en su partitura y texto marca el eje intocable de la obra, sobre
el que debe lograrse la unidad.
"Nos queda pues la unidad de
intención, y esta unidad es LA UNICA JUSTIFICACION VALIDA de todas
las puestas en escena de los dramas wagnerianos".
Y cuando algo no queda expuesto
en la partitura, quedando pues a la voluntad del director escénico
"debe buscar todo aquello que podría traicionar las intenciones
del autor, esforzándose en ajustarlas a las indicaciones escénicas
añadidas en el texto poético-musical del autor".
Existe pues una oposición
radical entre el intento de mejorar y analizar el arte escénico
y los intentos de la llamado 'Teatro de Dirección' llevado al extremo
actual, que parte de una consideración radicalmente enfrentada a
Appia y a Wagner: Romper absolutamente la unidad y crear dos obras: una
la música-texto (que no se modifica para poder tener público
y poner el nombre de Wagner en la cartelera) y otra la obra escénica
que no tiene nada que ver con el texto ni la intención del autor,
sino que es inventada absolutamente por el cretino de turno.
La ruptura es total y es lo
contrario al Drama como obra de Arte total.
Aclarada esta burda maniobra
volvemos a la pregunta inicial: ¿que podemos hacer para mejorar
el drama total que Wagner creó y elevó a una altura difícil
de superar?.
EL DESEQUILIBRIO EN EL DRAMA WAGNERIANO
"El alemán construye
desde el interior".
R. Wagner
Wagner es el creador del primer
Drama Escénico posterior al griego, y lo hace de una forma genial
y completa. No se olvida de comprender y asumir cada uno de esos elementos.
Pero es hijo de su tiempo y como tal depende de los 'medios técnicos'
asumibles en su entorno temporal.
En Wagner hay un desequilibrio
de medios en su intento de crear la nueva Tragedia. Digamos que hay una
Jerarquía de importancia entre los 3 medios básicos del Wort-Ton-Drama
(Poesía, Música y conjunto escénico). Wagner se ocupó
ampliamente de los 3 temas, sin dejar en absoluto el tercero, el montaje
escénico, en el olvido, pero pese a ello es evidente que el trabajo
y textos que dedicó a música o textos fue muy superior a
sus estudios sobre el tema escénico.
Aun así recordemos que
fue Wagner el que reformó radicalmente el Teatro, la Escena, en
su creación de Bayreuth, poniendo las bases de una comprensión
mucho más dramática de la escena, frente al escenario operístico
existente hasta entonces.
La música en Grecia era
importante pero sin duda mucho menos que en la obra Wagneriana. La expresión
de los sentimientos en Grecia estaba más en la expresión
del actor y el texto, no tanto en la música, fuera del canto del
Coro.
Pero la intención existía,
lo que pasa es que la música en los tiempos griegos era mínima
en sus capacidades comparada con la orquesta moderna.
Es evidente que el camino indicado
por Wagner, y por los griegos, necesitaría más tiempo, más
autores, para desarrollarse y perfeccionarse.
Aun así también
esta sobre valoración de la música frente al texto y a la
expresión dramática es motivada porque el PUBLICO es operístico,
viene de la opera y 've' la música antes de nada, o sea hay un desequilibrio
y además una óptica deformada del público normal.
Si el público que asistiera
a los dramas wagnerianos fuese el que va a ver teatro sería diferente
su percepción y apreciación sobre el texto.
El propio Wagner era consciente
de que el aspecto escénico era algo incompleto, pues pese a las
indicaciones claras en las partituras que publicaba, comprendía
que éstas eran insuficientes para una representación dramática
completa y global. Por eso también escribió en algunas de
sus obras, de forma posterior e independiente a la publicación y
estreno de la obra, ensayos manuscritos sobre 'puesta en escena', donde
Wagner estudiaba los métodos de puesta en escena, ensayaba, buscaba
llevar la escena a la misma altura de perfección del resto de su
obra.
Pero su camino en la 'dramaturgia
escénica' era inicial, nunca fue objeto de un estudio definitivo
ni de conclusiones rotundas, y estos estudios fueron redactados de forma
independiente a la publicación y ejecución de sus partitura
con sus indicaciones escénicas básicas incluidas.
Por ello Appia cree que es sobre
este desequilibrio en la dramaturgia escénica donde puede 'ser digno
de la obra wagneriana y colaborar en su mejora', dado que opina que en
realidad el elemento mas débil es esa expresión o dramaturgia
escénica. O sea, que donde hacia falta actuar en el futuro para
el arte dramático escénico no era sobre la importancia musical
ni mejorar su unión con los texto (ambos temas considerados sublimemente
realizados e indicados ya en la obra wagneriana), sino en crear una forma
de expresión escénica más adecuada para la expresión
de sentimientos.
En realidad Appia explica esta
posibilidad de mejora sobre la dramaturgia escenográfica en base
a la propia ideosincracia del arte 'alemán', recordando además
que Wagner era 'el más alemán de los alemanes' según
el mismo se consideraba. Para el arte trágico alemán la forma
es el resultado, no la meta.
Appia así lo subraya
también al decir: "el cultivo del sentido visual, del sentimiento
de la forma exterior, se convierte en un factor determinante para la irradiación
musical: lo que el poeta ha regalado tan maravillosamente a nuestros oidos,
también debe ser capaz de evocarlo ante nuestros ojos, y este último
procedimiento solo concierne indirectamente al deseo íntimo de expresión
que ha originado el drama".
Vencer pues la dicotomía
entre el estado de ánimo necesario para recibir los textos poético-musicales
y la contribución realista que exigen nuestros ojos… si esa dicotomía
es excesiva, antagónica, el ojo dejará de actuar y el oyente
se enfrascará en la hipnósis mística de la música,
en ese estado de emociones absorventes de la maravillosa música
y canto, un estado etéreo del que H S Chamberlain dice 'incluso
puede llegar a creerse que va a aparecer Wagner en persona', un estado
de ánimo de goce enriquecedor pero que aleja en parte la conciencia
del Drama, de la representación dramática.
Si se pierde el Teatro, el
Drama escénico, quizás demos razón a un antiwagneriano
tan desagradable como Bertolt Brecht al decir en 'Escritos sobre el Teatro'
que la música lleva a veces a un estado hipnótico que provoca
una embriaguez que entorpece el espíritu y la lucidez. Si nos alejamos
del Drama y olvidamos el por qué y el cómo, la gota de racionabilidad
que justifica los sentimientos, hemos vuelto a la música y no a
la obra de Arte del Futuro, el Drama escénico.
Casi todos los espectadores
son capaces de sentir ese arrebatamiento pasional de la música y
el canto, casi todos pueden seguir una obra escénica realista teatralmente
concebida. Lo difícil es pues lograr la unión de ambos temas,
lograr una dramaturgia escénica capaz de dar racionabilidad pero
estando al servicio de la pasión sensible.
PRINCIPIOS DE UNA DRAMATURGIA ESCÉNICA
"Apolo no era solo el dios del
canto, sino también de la Luz".
H.S. Chamberlain.
Hemos de analizar los medios
de que disponemos en la dramaturgia escénica para comprender algo
más como utilizarlos en un sentido dramático, intentando
la unidad con la 'intención sensible íntima' de la obra dramática.
Por tanto los artificios a
usar deben partir de una concepción unitaria e inicial en todo el
drama, de forma que la obra de arte tenga una unidad de concepción
y no esté obligada a incluir orientaciones divergentes de ese objetivo
dramático esencial.
Dado que los elementos técnicos
escénicos cambian con el tiempo, es imposible considerar la puesta
en escena como algo estático. Bayreuth, por ejemplo, no disponía
de luz eléctrica en su fundación.
El problema es comprender como
cada medio o artificio debe colaborar con el drama. Y no se trata de buscar
soluciones únicas pero si comprender los límites y las condiciones
de cada solución posible.
La Solución en la
Tragedia Griega:
Si analizamos cualquier teatro
griego veremos que estaban construidos en lugares de hermosa vista, al
aire libre, y el escenario era o circular o un anfiteatro limitado por
la muralla del escenario. No estaba lleno de objetos, ni se pretendía
reflejar allí una visión real del 'lugar' del drama, no había
decorados en el sentido actual. El público era parte del escenario,
mientras ahora el público es algo infinitamente alejado del escenario
(no físicamente sino psíquicamente) porque como decía
Wagner "Ya no somos artistas como lo eran los griegos", y al no ser artistas
nos sentimos fuera de la obra de arte, no como participes de ella.
Por tanto en el drama griego
la puesta en escena no era debida a pinturas o esculturas, a objetos o
construcciones que pretendan 'dar la ilusión visual' de un lugar
concreto y detallado. Para el griego la belleza de su teatro era suficiente
para poder encuadrar el drama.
Simplicidad, belleza y sobretodo
un público que conocía y se integraba profundamente con el
drama, no necesitando más que indicaciones someras para asumir el
'escenario dramático'.
La Solución romántica
del Drama wagneriano:
La base del romanticismo es
su visión artística y sensible, de forma que se abordó
el problema escénico como un 'arte en sí'. La belleza y el
sentimiento en sí de la escena, convertida así en una 'obra
de arte en sí'.
De esa forma los escenógrafos
son artistas, pintores, expertos en perspectiva, arquitectos, capaces de
crear obras de arte pictóricas y adaptarlas al entramado escénico,
procurando dar 'la ilusión visual de la realidad' de una obra de
arte pictórica llevada a 3 dimensiones.
Esta solución, que ha
sido brillante y ha dado obras extraordinarias, genera sin embargo varios
problemas limitativos a la unidad y servicio de la obra dramática
total. Veamos algunos: La 'ilusión visual' es siempre imperfecta,
y solo se logra mediante una sobrecarga de medios 'espaciales' en el escenario.
Esos medios espaciales limitan
la movilidad del actor, los actores nunca pueden tocar esos elementos escénicos
que son 'ilusiones ópticas',. Pues en ese caso la 'ilusión'
cae y el público pierde ese estado de 'engaño visual' logrado.
Exigen una iluminación,
una luz de uso exclusivo a la visualización de los objetos espaciales.
Pero además los entramados
basados en las artes del espacio (pintura, arquitectura o escultura) no
tienen flexibilidad ante los cambios del drama: en el drama musical hay
momentos en que la atención se centra en el desarrollo sensible
musical y otros en el textos poético 'razonable', siendo su mezcla
algo variable continuamente. En los momentos en que el éxtasis musical
nos expresa un sentimiento profundo, fuera del Tiempo y Espacio, los elementos
materiales espaciales son solo un estorbo, mientras que en los instantes
donde la razonabilidad poética domina es normal que el espectador
'vea' o 'intuya' razonablemente esos objetos o entorno espacial del cual
se está tratando.
Pongamos un ejemplo: el segundo
acto del Tristan, en la noche, allí Wagner quiere expresar claramente
el alejamiento de ambos de todo, fuera del Espacio y Tiempo, allí
el entorno es poco importante, no están en un castillo, están
fuera del Espacio, su Amor ha logrado aislarlos del mundo, viven en ese
ultramundo externo a la Representación. La luz debe crear ese ambiente,
y todo objeto es secundario, la música es el centro, "Solo sucede
la música" decía Wagner de ese Tristan. Pero cuando al final
acaba el estado ideal y deben los amantes enfrentarse a la 'Realidad',
al mundo de la representación, llega el día, paradigma de
la realidad, y entonces debe la iluminación y el entorno real volver
a tomar su lugar.
La belleza plástica
de estos decorados son, en fin, un 'arte' dentro de otro 'arte', un arte
que puede tener vida independiente del arte total dramático, que
debe ser 'tiránico', exigiendo que toda la dramaturgia escénica
sea solo sirviente fiel de su propia vida, y no tenga una vida independiente.
De esa forma lo más positivo
de la escenografía romántica es su belleza, y lo negativo
es que el sistema de escenarios a base de papeles pintados es limitado
en su despliegue, limitativo al actor y basado en un momento dado de la
técnica iluminativa.
De alguna forma en la escena
"su realidad material está sometida a preocupaciones estéticas
superiores a su forma inteligible", como dice Appia. Las artes espaciales
deben permitir ese seguimiento del espíritu sensible de la obra,
de forma que no sean molestas en sus defectos, sino útiles en sus
virtudes.
La Solución escénica
de Adolphe Appia:
Luz, Simplicidad y Movilidad
al servicio del Drama, esta podría ser el lema fundamental de esta
visión escenográfica.
Como vemos pone como centro
de la dramaturgia elementos no ligados al espacio, sino capaces de expresar
sentimientos de forma dinámica, dejando para los elementos espaciales
solo una labor de restricción del espacio escénico y un apunte
del 'entorno físico' de la acción.
La Luz activa:
Ya en las Bayreuther Blatter
de abril 1885 aparece un texto del artista y pintor Rogelio Egusquiza sobre
'La iluminación en la escena', en un momento en que en Bayreuth
aun no había luz eléctrica, pero si en la Opera de Budapest
que es donde lo analizó.
H. S. Chamberlain ya expuso
que entre música y luz existe una afinidad mística, ese Apolo
dios de ambos elementos.
La escena debe expresar a la
sensibilidad visual el mismo sentimiento que la música está
exponiendo a la sensibilidad auditiva. Deben ir coordinadas y apoyarse.
Lograr despertar esa sensibilidad global para lograr que el público
del drama no sea operístico sino que capte toda la sensibilidad
escénica.
Evitar las luces para ver objetos
y usar la parte sensible de la luz-color, la creación de atmósferas
generadoras de sensibilidad, y la iluminación de objetos o zonas
con significación sensible.
Simplicidad:
Hay la leyenda de que Shakespeare
hacia enseñar un cartel en ciertas partes de su obra para explicar
el entorno donde se actuaba, evitando así tratar de montar un gran
aparato escénico y centrándose en resaltar el drama por la
interpretación y la dicción tímbrica. Seguramente
es una leyenda falsa,… pues la mayoría de los espectadores eran
analfabetos. No se trata de llegar a este extremo claro.
Pero la idea es que solo debe
resaltarse en escena aquello sobre lo que el drama trata, lo demás
basta que se insinúe y se comprenda como 'límites de movilidad'
o entorno general, de forma que sea suficiente para la 'razonabilidad'
del drama pero no ocupe la atención que debe centrarse en el elemento
dramático.
Ese entorno debe crear la 'atmósfera'
necesaria para el drama, pero no es necesario dibujar sus detalles en extremo,
y menos si eso distrae o dificulta la movilidad rítmica del actor.
Un bosque es un entorno que
puede presentarse mediante un cuadro a lo Shishkin, el gran pintor romántico
de los bosques rusos, o considerar lo que para el drama es el bosque, un
entorno de acción, para lo cual es bosque debe insinuarse mediante
algunos troncos, y la luz debe dar el ambiente sombrío (o no, según
sea el texto y la música) que es lo que importa realmente para expresar
el sentimiento de la acción.
Claro que cuanto más
'bosque sea', sin llegar estorbar o distraer, sin llegar a necesitar
la luz para 'verlo', sin necesidad de interrumpir la movilidad del actor,
pues mejor. Y ahí hay un exceso en Appia, al eliminar excesivamente
el entorno, sin que sea eso necesario.
La Movilidad:
Appia pide en su 'La puesta
en escena del drama wagneriano" que los cantantes-actores estudien y practiquen
gimnasia. Es de resaltar su amistad con Jacques Dalcroze, que fue el impulsor
de la gimnasia rítmica, de la expresión corporal de sentimientos,
unidad cuerpo y música.
Wagner en su 'La obra de ate
del Futuro' dice: "el ritmo es el alma consciente de los movimientos necesarios,
mediante el cual el artista trata de comunicar sus sentimientos inconscientemente"
La expresión corporal
es algo bien conocido pero poco aplicado en el drama wagneriano. Los 'cantantes'
siguen considerando su 'voz' como su mejor contribución a la obra,
y todo lo más aspiran a una cierta movilidad dramática que
siga el 'argumento'. No, deben ser actores y con ello moverse y expresarse
con el ritmo y la mímica apropiada al sentimiento expresado, con
la música y el verso.
Sin embargo no propongo en
modo alguno los escenarios de Appia como un modelo a seguir. Appia fue
un buen teórico de la escenografía pero su sistema tiene
dos grandes defectos:
1- No era un artista y como
tal sus escenografías reales fueron muy poco adecuadas, eran excesivamente
sencillas y más orientadas a apoyar su teoría que a una representación
eficaz. Creo personalmente que algunos de sus montajes eran correctos para
algunas escenas pero no en general. Pongamos el clásico ejemplo
del segundo acto de Tristan, en ese momento el montaje de Appia durante
la escena nocturna podría estar bien, pero mantener ese mismo estilo
en el resto de la obra es un error de simplicidad excesiva.
2- Llevar al exceso las teorías
de Appia nos lleva a la escenografía 'sin nada' de Wieland Wagner,
dejando TODO a la luz. Eso no es lo que dice Appia, pero así planteado
por Wilenad nos lleva a escenografías donde el público deja
ya de captar el 'entorno real' en el cual se realiza el drama, y por tanto
'estorba' realmente al drama esa excesiva simplicidad.
La solución actual correcta: Schneider -Siemssen
Sin duda la solución
correcta es llegar a la belleza del escenario romántico pero asumiendo
los principios de movilidad, luz activa y adecuación al drama que
Appia indica.
Esto, que parecía una
utopía, está muy bien realizado en las escenografías
de Schneider.
Wagner nunca confundió
"las condiciones técnicas de ejecución con el sentimiento
sagrado que nos dio el impuso creativo" (Bühnenfestspiele de 1876).
Podemos mejorar las condiciones técnicas siempre que seamos respetuosos
con la unidad dramática, con la unidad entre la dramaturgia escénica
con el texto poético y la expresividad musical..
Seguramente podemos ver en
las escenografías modernas de Schneider-Siemssen un ejemplo del
uso de la luz y a la vez de los entornos espaciales, que existen y definen
claramente los límites del escenario y dan razonabilidad al drama
expresado en el texto, adaptándose a su contenido.
En su Tannhäuser, por
ejemplo, tenemos un ejemplo extraordinario del uso de la luz activa para
expresar la época del año en que el nos movemos, tenemos
un escenario amplio no cortado por tapices pintados que dificulten la movilidad,
el escenario se parece más a un ambiente de cine que al clásico
escenario de telones. Y por último Schneider sabe cuando es preciso
una cierta simplicidad y cuando es necesario una riqueza de escenografía.
Pongamos el ejemplo del Tannhäuser:
La escena del concurso de canto en el Salón de la Warburg es una
escena 'luminosa', pública, allí no tiene sentido la simplicidad
pues el espíritu del momento es precisamente de solemnidad y gran
espectáculo, y por ello Schneider proporciona una escena realista
de gran impacto.
Mientras que las escenas de
los peregrinos requiere una escena mas simple, de ambiente distinto y mas
recogido, perfectamente lograda con la aportación de la luz y de
una escena física adecuada y amplia.
Es posible que en el futuro,
si nos libramos de la nefasta influencia de los 'directores de escena'
que pretenden imponer 'su' obra salga un nuevo genio del drama escénico
capaz de aunar más todavía las posibilidades sensibles de
la luz, del movimiento corporal y las artes del espacio para crear una
dramaturgia escenográfica unida esencialmente al drama. Quizás
los medios del cine permitan esa mejora que vemos posible y deseable.
EL PROBLEMA DEL TIEMPO EN LA PUESTA EN ESCENA
Los dos grandes elementos del
Tiempo son la música y el poema dramático. Ambos tienen una
'duración' intrínseca que es excluyente.
En el drama musical el tiempo
real, o sea el tiempo de reloj viene dado por la música, o sea por
el tiempo necesario para expresar los sentimientos por una parte, y por
otra, si no se toman precauciones, como si hizo Wagner a partir del Lohengrin
especialmente, por el mero hecho de que un texto cantado es más
largo que hablado.
Este tema puede no ser tan
evidente ni grave en Wagner, quien en la medida de lo posible, trata de
abolir los números cerrados y sustituye el canto por el "sprechgesang",
una especie de arioso permanente que liga el ritmo y las fluctuaciones
de la palabra, para acercarse así al tiempo del discurso hablado,
eso solo es una solución parcial (pero que sin duda expresa bien
el conocimiento de Wagner sobre este tema).
La música nos habla
de la 'acción del alma', y esa acción tiene su propio tiempo,
exige un respeto a su necesidad temporal.
Por otro lado la 'acción'
razonable, lo que dura una acción en la vida real, y sobre la cual
tenemos íntimamente una idea concebida en cada espectador.
Esta diferencia ,que es importante
en muchos casos, comporta dos grandes dificultades:
Si la acción del alma
hace que la acción 'razonable' se dilate de forma innatural y excesiva,
el espectador notará una dificultad adicional a seguir el drama
y caerá fácilmente en la tentación de hundirse en
la música como elemento aislado, olvidando o perdiendo la capacidad
de unir ese lenguaje del sentimiento con las motivaciones, con su unidad
al drama escénico. Perderá pues el drama la cualidad teatral.
El actor por otra parte se
encuentra que debe renunciar a su 'actividad normal', a su 'movilidad natural',
debido al nuevo 'tiempo musical'. El actor es inducido a una actividad
ficticia. Debe estar preparado para ello, y debe conocer pues los principios
de expresión corporal adecuados para unir sus movimientos al lenguaje
del alma, y no solo al lenguaje natural de la realidad teatral.
Por ello el actor-cantante debe
estar formado en la movilidad, y se debería encontrar sometido al
tremendo esfuerzo de ir adecuando esa movilidad a los dos tiempos, según
cada instante o parte del drama.
En una palabra se exigiría
tanto del actor para poder adecuarse al drama musical que estamos en el
extremo ante una supermarioneta, profundamente dependiente de la voluntad
dramática, tal como ya algunos habían indicado en textos
como 'On the Art of Theater (1911, Gordon Craig).
No era esta la visión
de Wagner, que prefería un actor libre, cosa evidentemente más
humana y razonable respecto a las necesidades a exigir al actor-cantante,
pero que también es cierto nos llevan a recordar esos dos peligros
antes citados, y que a menudo vemos en las óperas e incluso en los
dramas wagnerianos: cantantes cuya expresividad corporal es nula, inadecuada
y situaciones en las que se pierde la tensión dramática al
chocar demasiado evidentemente el tiempo de la música con la acción
real dramática.
Y por poner solo un ejemplo
flagrante, esas 'muertes operísticas donde el moribundo ejecuta
un esfuerzo prolongado y extremado de canto, evidentemente desfasado en
tiempo y en razonabilidad con la realidad física de la acción.
El tiempo y las necesidades para expresar los sentimientos del alma ante
la muerte chocan con tal evidencia contra el tiempo dramático, que
el público pierde la sensación dramática de la muerte,
su acción real en el drama.
Esto no se da en Wagner, pero
si en muchas óperas.
No tratamos en el tema del tiempo el tratamiento de la duración, o sea como tratar en escena un tiempo de acción de días o años durante una función de horas. No vale la pena tratar este tema pues ya está reflejado con absoluta calidad en el extenso artículo de Christian Merlin titulado "Dramaturgie du temps dans la Tétralogie" (L´avant scène-opéra nº12/13 correspondiente a "La Walkyria") donde el autor trata ampliamente este tema.